jueves, 2 de octubre de 2014
Quizás, nos idealizamos..
Buscamos a alguien para nuestra conveniencia
con nuestros mismos gustos, que se parezca tanto a nosotros
por el cual podamos emprender una gran historia sentimental,
y que todo resulte ser tan organizado, hermoso y perfecto
que sin darnos cuenta se vuelve el peor error de todos los casos.
Todo tan monótono, tan igual a nosotros,
que si buscamos algún tipo de aventura especial
no la encontramos, todo vuelve a ser tal como nosotros.
Basta con que existan ganas y atracción entre dos individuos,
de repente a uno le pasa que nos cansamos de escuchar las mismas canciones.
hacer las mismas cosas, y tratamos de buscar otro camino
resulta impresionante que ese camino sea una persona.
Llegamos a la conclusión que para ser amigos hay que ser bastantes parecidos y afines,
pero no le encuentro algo más hermoso y perfecto que para ser amantes, el ser distinto..
Tu blanco, yo negro.
Tu agua, yo aceite.
Tu metal, yo clásica.
Y pues, vamos de nuevo
que irónico sería que alguien tan distinto a ti
te ame más de lo que tu puedes amarte a ti mismo.
Cuando amas a alguien usas dos opciones
haces como si sus defectos no existieran
o te acostumbras a vivir con ellos.
Lo que más me gusto fue, que a pesar de ser tan distintos
al momento de mostrar mis demonios,
el no los quiso matar, es más...
me presentó los suyos y no resultaron ser tan distintos,
resultaron ser compatibles.
Que cosa más hermosa de la vida.
Entonces, llegamos al dilema
de encontrar a alguien que sea tal cual como nosotros,
o encontrar a alguien tan distinto, y fuera de lugar
que después de tanto conocerse
encuentran un punto clave entre ambos,
y no resultarán ser tan distintos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario